Sitges 2019: Crónica del Jueves 10

Crónica del octavo día del Festival. Películas vistas: I Trapped the Devil, The Wild Goose Lake, Swallow y Dancing Mary

Portada del diario del Festival del Jueves 10/10/2019 Hoy se ha celebrado el Sitges Coming Soon, la sección donde se presentan proyectos de género que próximamente ser harán realidad, que entre otros clips se han presentado Baby, producido por el cineasta vasco Juanma Bajo Ulloa, y Orígenes secretos, presentado por Antonio Resines. También se ha celebrado la quinta edición del Blood Red Carpet, que promociona el talento actoral y que selecciona dos jóvenes actrices, dos jóvenes actores y dos jóvenes realizadores que hayan demostrado una prometedora trayectoria para ser presentados a la industria y a los medios internacionales. En esta edición los candidatos seleccionados han sido las actrices Claudia Trujillo y Mireia Oriol, los actores David Solans y Pol Monen y los directores Rudy Riverón y Sergi Páez. A lo largo del día les han acompañado los directores de cásting internacional Nancy Bishop y Stéphane Foenkinos, invitados para conocer a los jóvenes actores. Por la tarde, tras un red carpet han recibido en el Auditori las distinciones como futuras promesas de la mano de Goya Toledo, madrina de la gala, antes de la proyección de Le daim.

También se ha presentado la película Legado en los huesos, la segunda entrega de la trilogía literaria del Baztán (El guardián invisible, Legado en los huesos y Ofrenda a la tormenta), de Dolores Redondo. Fernando González Molina repite en la dirección de esta entrega y de la siguiente. Buena parte del equipo ha estado e Sitges ha estado en Sitges para promocionar la película. Al parecer la dos partes se han rodado a la vez y en orden no cronológico, algo muy poco frecuente en el cine español.

Se han presentado cinco películas que compiten en la Sección Oficial. Quentin Dupieux, un habitual de Sitges, ha presentado Le daim, muy bien recibida en la Quincena de Realizadores de Cannes. También se ha presentado de The Cleansing Hour, donde el director Damien LeVeck y el coguionista Aaron Horwitz adaptan su corto original en una pieza de demonios y exorcismos llena de humor negro. Ant Timpson, productor de películas como ABCs of Death, Turbo Kid o The Greasy Strangler ha dirigido Come to Daddy, una comedia negra protagonizada por Elijah Wood. Por la tarde he podido ver Swallow, de Carlo Mirabella-Davis, una fábula oscura sobre la pérdida de control de una mujer atrapada en la jaula dorada de su matrimonio. Por último se ha podido ver Les particules (Particles), la producción franco-suiza dirigida por Blaise Harrison.

Yo empiezo el día por la mañana en el Retiro viendo la película estadounidense I Trapped the Devil, escrita y dirigida por Josh Lobo. Al principio de la película, dos policías entran en una casa aparentemente vacía donde es evidente que algo ha pasado. En este punto la acción se traslada a horas antes cuando el matrimonio formado por Matt (AJ Bowen) y Karen (Susan Burke) se presentan sin aviso en la casa, donde vive Steve (Scott Poythress), el hermano de Matt. Se acerca la Navidad y no saben nada de él desde hace tiempo. Steve los recibe en un estado de obvio nerviosismo y les pide que se marchen, pero ellos deciden quedarse, preocupados por su estado. Tras una cena más que tensa, finalmente Steve confiesa a su hermano que, después de estudiar mucho el tema -tiene una habitación llena de papeles conectados con cordeles-, ha logrado atrapar a la manifestación del mal, al Demonio, en su sótano. Cuando bajan allí, en efecto, una voz masculina que suena detrás de una puerta cerrada a cal y canto con una burda cruz clavada en el centro les implora que lo liberen. Matt no sabe que hacer; si no fuera su hermano llamaría a la policía, pero por otro lado parece haber notado algo extraño en el sótano. Encima su esposa ha encontrado un revólver en la casa. Pronto la situación degenera.

I Trapped the Devil es una película de terror que encierra a tres personajes en el interior de una casa, cuya decoración y vestustez ya dan miedo de por si. Josh Lobo, apoyado en el buen trabajo del trío protagonista y de su capacidad para generar tensión, construye un buen inicio de película que plantea una situación interesante. Pero por desgracia su guion no acaba de desarrollar nada de lo que plantea; en los dos últimos tercios de película no sabemos gran cosa más de la que plantea. No sabemos qué es lo que le sucedió a Steve para acabar tan mal ni qué ata tan fuerte a los dos hermanos o al matrimonio; no sabemos cómo había atrapado al supuesto demonio ni por qué. Ni siquiera se juega mucho rato con la intriga de si en el sótano hay encerrado un pobre desgraciado o el Maligno. Todos estos problemas hacen que la película se arrastre, pierda interés y se haga muy larga.

Continuo al mediodía en el Auditori para ver The Wild Goose Lake, una película china dirigida por Yi'nan Diao. La película es una estilizada muestra de cine negro que muestra un lado poco retratado de la vida en una ciudad China de segundo orden. La acción de la película gira alrededor de Zhou Zenong (Hu Ge), un miembro de una banda de criminales que acaba de salir de la cárcel. La película arranca con el encuentro nocturno entre Zhou y Liu Aiai (Gwei Lun Mei) en una estación de autobús; Liu es una prostituta que trabaja en el gran lago que hay en la zona para su jefe, Huahua (Qi Dao), afiliado a la banda. Liu está allí para entregarle un mensaje de su mujer; la policía lo busca por todas partes y la están presionando a ella y a su hijo para que proporcion información, debe entregarse. Zhou le cuenta porqué lo buscan con tanto ahinco; tras una reunión entre bandas diferentes para repartirse las zonas donde operaba cada una, hubo una pelea que acabó con un herido de bala de una banda rival. Tras la reunión hubo una emboscada en la que un de sus compañeros acabó decapitado; en la huida Zhou, herido de bala, mató a un policía que estaba en un control rutinario de carretera. Tras eso la policía, liderada por el capitán Liu (Liao Fan), ha desplegado un espectacular operativo de búsqueda y ha ofrecido mucho dinero de recompensa por él. Fatalista, Zhou le pide ayuda a Liu para que lo reúna con su mujer para que pueda ser ella la que lo entregue y así pueda cobrar la recompensa. Zhou y Liu entrarán en una rueda de huidas y traiciones a medida que la policía se cierne sobre él y los que lo conocen intentarán cazarlo para cobrar.

Yi'nan Diao dirige una película que estéticamente me ha parecido una maravilla. Fotografiada por Dong Jinsong, la película juega con la luz, los enfoques y los escenarios para dar un aspecto nuevo a lo que serían lugares comunes del cine negro. La pelea en la reunión de bandas que desencadena todo lo que sucede después está rodada bajo la iluminación de una bombilla en movimiento, mostrada como una serie de instantáneas de violencia en primer plano. También hay escenas surreales, como un asesinato en un zoo o grandes persecuciones de motos o una setpiece impresionante en el que el protagonista huye a través de un poblado edificio lleno de vecinos mientras le sigue la cámara. El uso del claroscuro usado en parte de las escenas nocturnas es fantástico; también se hace uso de los neones o colores fluorescentes, a menudo en la vestimenta de la gente, para dar constrastes extraños en esas escenas. Esa fotografía, combinada con el feísmo de los escenarios retratados me hipnotizó, pero no hay que olvidar el gran trabajo de los actores y una buena historia. The Wild Goose Lake me ha parecido cine negro de primera, magistral en su género.

El director Carlo Mirabella-Davis presentando Swallow en Sitges Sin tiempo a respirar entro de nuevo al Auditori para ver Swallow, de Carlo Mirabella-Davis, que estuvo presente en la sala para presentar la película. La protagonista de la película es Hunter (Haley Bennett), una joven que se acaba de casar con Richie (Austin Stowell), el hijo del multimillonario propietario una empresa interpretado por David Rasche. Su vida es, al menos en teoría, idílica; vive en una maravillosa mansión que parece sacada de una revista de arquitectura y diseño que les han regalado su suegro, su marido tiene grandes ingresos gracias a su alto cargo en la empresa familiar y su única tarea es cuidar del hogar. Además, ante el deleite de su familia política, se acaba de quedar embarazada. Pero a medida que avanza la película vemos que no tiene casi contacto con su familia, que su familia política la ningunea por ser de un estrato social muy inferior al suyo y que su marido la trata con una cierta condescendencia. Un día, estando sola en casa, siente el impluso irresistible de tragarse una canica de cristal. A partir de entonces la situación irá escalando, aumentando el número de objetos y el riesgo para su salud, hasta que un día lo descubren en el hospital cuando le practican una ecografía. Rápidamente le extraen muchos -y horripilantes- objetos. Esto provoca que su marido y suegros empiecen a controlarla cada vez más, hasta límites indignos; un hecho que no hace más que empeorar sus problemas.

Swallow me ha parecido una combinación excelente de estética y contenido; la película retrata con impecable frialdad unos entornos de catálogo de lujo: mansiones, restaurantes, hospitales gracias a la gran fotografía de Katelin Arizmendi, pero la discreta banda sonora Nathan Halpern da la justa nota discordante que nos dice que algo no va nada bien bajo toda esa belleza y orden. El argumento funciona muy bien como fábula que denuncia la falta de control en sus vidas de muchas mujeres atrapadas dentro de matrimonios bendecidos por una sociedad que aún es básicamente patriarcal y que aún no termina de ver extrañas estas pérdidas de libertad de las mujeres dentro de las familias. La protagonista intenta ganar alguna medida de control sobre su cuerpo a través de esos objetos que ingiere; el final de la película, que sin duda será polémico para algunos, muestra la primera -y muy dura- elección libre de su protagonista. Haley Bennett es básica para que la película funcione; realiza una actuación fantástica, mostrando mucho tras una capa de aparente placidez y docilidad. Su actuación es sutil, muy a juego con el tono de la película, que logra transmitir mucho mostrando muy poco, logrando incluso dotar de humor algunos momentos.

El director SABU y los actores Naoto y Ryo Ishibashi presentando Dancing Mary en Sitges Termino el día viendo Dancing Mary, el último trabajo del director japonés SABU en el Casino Prado. El director, junto a los actores Naoto y Ryo Ishibashi estuvieron en la sala para presentar la película. Al parecer Naoto es muy conocido en Japón por su faceta de bailarín y cantante de J-pop y hip hop, algo que, sumando a que este pase sería el estreno mundial de la película, explicaría la presencia en la sala de varios fotógrafos y un equipo de video japoneses. Hasta el momento Naoto sólo había mostrado su faceta como actor en la televisión, esta película supone su debut en el cine. La película es una historia romántica de fantasmas mezclada con comedia y acción. Así como suena, todo a la vez. El protagonista es Kenji (Naoto), un funcionario municipal de nivel bajo al que le asignan el marrón de controlar las obras de demolición de un edificio abandonado, un antiguo salón de baile, en un terreno donde se desarrollará un gran centro comercial. El problema está en que el edificio está encantado, y cada vez que alguien entra allí sale corriendo lleno de pánico. A Kenji le encargan buscar algún tipo de medium para que solucione el problema sobrenatural, pero no resulta fácil; unos son unos farsantes, otros tienen miedo de acercarse. Al final encuentra a una chica joven con poderes, capaz de ver a los muertos, que vive aislada de los demás tras sufrir bullying en el instituto. Tras varias peripecias, ambos visitan el lugar, donde descubren que está habitado por el fantasma de Mary, antigua bailarina del salón. Mary no puede abandonar el lugar hasta reunirse con Johnny, su antiguo amante, al que murió esperando. Así que Kenji y la medium empiezan a investigar y a interrogar fantasmas hasta poder dar con Johnny, al que encuentran tras muchas peripecias y gracias a la ayuda del fantasma de un antiguo yakuza (Ryo Ishibashi). Pero todo y así deberán llegar antes que la actual yakuza, a la que ha contactado el ayuntamiento en busca de ayuda (!) haga detonar el salón de baile.

En los 110 minutos que dura Dancing Mary cabe de todo: gags propios de la más pura comedia, romanticismo, terror, luchas a espada multitudinarias, bullying e incluso algo de denuncia social. SABU demuestra una vez más que es un iconoclasta, bajo su peculiar mirada llena de sentido del humor, se niega a adscribir su película a un género concreto. Bajo el paraguas de una historia muy sencilla y no particularmente original, acoge muchas pequeñas tramas con personajes secundarios entrañables como dos abuelas moribundas pero llenas de humor malvado, el fantasma de un homeless o el de un yakuza violento con miedo a los aviones. El humor, presente en muchos momentos, funciona, hay diálogos y situaciones muy divertidas. La acción también está muy bien rodada, con dos grandes escenas de lucha muy bien realizadas y coreografiadas. Todos estos elementos están fundidos sin fisuras, se pasa de uno a otro de forma muy orgánica y si, como a mi, la película te engancha, garantizan que no pasarás ni un momento de aburrimiento.

(c) 2019 Jordi Flotats

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Subido por Jordi Flotats con fecha 18/10/2019 13:28:28