Crónica del Martes 6/10/2009

Crónica del sexto día del Festival. Mis películas: First Squad: The Moment of Truth, Chaw, Cargo y Splice






Se presenta The Hurt Locker en sesión especial, una tensa película ambientada en el Irak post-invasión que sigue a un grupo de artificieros del ejército americano especializados en desactivación de bombas. La película retrata la tremenda tensión psicológica a la que están sometidos. No es para menos.

Hoy Vincenzo Natali, asiduo en el Festival y ganador en 1997 con su primer trabajo, Cube, presenta Splice, su última película. Natali ha declarado que este proyecto se concibió hace diez años; en este tiempo han avanzado la ciencia en la que se basa el argumento y las técnicas digitales para poder crear a la criatura protagonista, que finalmente se ha realizado con una mezcla de efectos digitales y actores de carne y hueso.

Natali ha comentado que su película, tanto por planteamiento como por recursos, es un trabajo bastante intimista a pesar del tema, y se nota por reducido número de actores y de escenarios en los que se desarrolla. El canadiense ha declarado que Sara Polley, protagonista de la película, tiene un personaje complejo, científica por un lado, madre por otro y con un fondo vulnerable debido a una infancia complicada. A través de ese personaje se desarrolla el tema de la maternidad en la película, de cómo finalmente hay que hacerse responsable de lo que se crea, y de que las criaturas tienen vida propia y nos pueden enseñar algo.

Se ha presentado la película TiMER, el primer trabajo de Jac Schaeffer, una comedia romántica con un toque de ciencia-ficción que transcurre en un mundo donde existe un aparato, el TiMER, que puede indicar el momento en que conoceremos a una persona perfectamente compatible con nosotros, el amor de nuestra vida. Schaeffer ha comentado que enfocó la escritura del guión de forma muy visual, intentando imaginar el producto final mientras lo desarrollaba. Los personajes los basó en gente de su alrededor y ella misma; y de hecho, la idea de la película se le ocurrió cuando su madre puso un reloj con cuenta atrás para la boda de su hermano.

Schaeffer también ha comentado que se esforzó porque el mundo retratado fuera lo más parecido a nuestro presente, con la salvedad de los TiMER para que los espectadores reconocieran el mundo que se les presentaba. También ha señalado que se esforzó en buscar un final alejado de los típicos happy end de las comedias románticas para hacerlo más real.

Empiezo el día con el anime First Squad: The Moment of Truth, de Yoshiharu Ashino (Mind Game), una curiosa coproducción entre Rusia y Japón, con dirección, animadores y diseño de personajes nipón, guión ruso y estudio de animación ruso-canadiense. First Squad está ambientada en Rusia durante la II Guerra Mundial, con el ejército alemán en plena invasión del territorio soviético. Ambos bandos están dispuestos a usarse de medios sobrenaturales para conseguir una ventaja extra; los alemanes piensan sacar de sus tumbas heladas a caballeros teutónicos, los rusos usar a un grupo de muchachos con poderes especiales.

Por desgracia, First Squad no pasa de película con planteamiento curioso; tanto su guión como su realización dejan bastante que desear. En el apartado de animación la película es bastante pobre, su aspecto recuerda a obras de diez años atrás por lo estático y acartonado de los movimientos y las técnicas. Y el guión no ayuda a levantar el nivel de la cinta; sus personajes son planos, el argumento se desarrolla sin ningún tipo de sutileza ni humor, lo que no ayuda a despegar a una historia algo indigesta. Una lástima.

Después de First Squad entro a ver Chaw, una película surcoreana de Jeong-won Shin que este año ha arrasado en la taquilla de su país. Chaw es una mezcla de comedia negra con película de monstruo, en algunos aspectos prácticamente una parodia de títulos como Tiburón. La historia transcurre en el pequeño pueblo de Sammaeri, donde es destinado Kim, un policía de Seúl por poner demasiadas multas. A Kim no le hace ninguna gracia tenerse que mudar con su mujer embarazada y con su anciana (y medio loca) madre a un pueblo llamado "la ciudad sin crimen" por su más que incompetente jefe de policía. Pero justo a su llegada empiezan a aparecer cuerpos de lugareños, al parecer salvajemente atacados y parcialmente devorados por un jabalí gigante. Kim, junto con una ecologista, dos cazadores (uno mediático, el otro su antiguo maestro) y un detective de la policía con unas semipiternas gafas oscuras deberán dar caza a la bestia.

Chaw es una película muy curiosa; demasiado argumento y personajes poco habituales para ser considerada parodia, demasiado humor para ser considerada película seria y humor demasiado marciano para todos los paladares, al menos para los españoles. En conjunto me pareció una película divertida, me reí con algunos de los gags y me encantaron los personajes más marcianos y las situaciones más delirantes. Por desgracia la encontré algo larga en su parte central, ya que la historia que estaba explicando no daba para una película de más de dos horas, pero en conjunto me reí, que es lo cuenta en una comedia.

A media tarde acudo al cine Retiro a ver Cargo, presentada por su director, Ivan Engler, que señaló al público asistente a la proyección la extrema dificultad de encontrar fondos para una película de ciencia-ficción en un país como Suiza, muy poco aficionado al género. Y hay que decir que el equipo de la película exprimió al máximo los 3,3 millones de euros de su presupuesto, especialmente en su principio, donde se presenta una gigantesca estación espacial muy bien conseguida donde está viviendo lo que queda de la humanidad. La Tierra es inhabitable y la única esperanza de la gente que malvive en la estación es poder emigrar a Rhea, un idílico planeta que ha sido terraformado para ser un paraíso y donde la emigración está controlada. Laura Portmann, la protagonista de la película, es una doctora que se ha enrolado en una nave de carga que lleva suministros a una estación en un viaje larguísimo para poder conseguir dinero para ir a Rhea, donde ya vive su hermana. El carguero tiene una tripulación de seis personas, que pasan casi todo el viaje criogenizadas haciendo turnos individuales de guardia. Durante el turno de Laura, descubrirá que en la nave pasan cosas raras, y que su carga no es la manifestada.

Cargo me decepcionó bastante porque es una película muy bien hecha para su presupuesto pero que carece por completo de originalidad; por desgracia, cualquier aficionado al género reconocerá esta película de un vistazo: está ambientada en la nave de Alien y su idea central tiene mucho en común con Matrix. Además da la impresión de ir perdiendo fuelle progresivamente; en su tramo final está llena de errores de continuidad y de agujeros argumentales y de lógica. Y es una lástima, porque el cine independiente que se mueve al margen de los grandes presupuestos (con sus consiguientes presiones a la comercialidad y adocenamiento) debería arriesgar más, debería ser más personal.

Para terminar el día acudo al Auditori a ver Splice, el quinto trabajo del canadiense Vincenzo Natali. Natali, presente en la proyección junto al guionista Doug Taylor y el productor Steve Hoban, declaró sentirse como en casa en el Festival de Sitges. Por su planteamiento, Splice puede parecer una monster movie bastante típica: dos científicos están investigando la creación de nuevas especies para poder extraer de ellas componentes útiles para la medicina. En contra de las directrices y en secreto, utilizan un óvulo humano para su nueva creación, que resulta ser una criatura a la que llaman Dren y que crece a un ritmo acelerado.

Pero Splice no es una película típica; la cinta intenta que Dren no sea el típico monstruo sino un personaje más de la trama, con su propia personalidad. También evita los juicios de valor, tanto a los dos científicos protagonistas, muy bien interpretados por Adrien Brody y Sara Polley, como a la propia criatura y sorprende a ratos por lo morbosa que resulta. La conclusión final me pareció demasiado cogida por los pelos, pero en conjunto Splice me sorprendió muy agradablemente.

(c) 2009 Jordi Flotats

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Subido por Jordi Flotats con fecha 20/10/2009 10:27:39